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Facundo Bonboni, voluntario en Rumania
16 de Febrero de 2016

Aquí reproducimos unos comentarios de Facundo Bonboni, quien actualmente se encuentra en Rumania, realizando un voluntariado patrocinado por el Servicio Voluntario Europeo:

A once meses de haber empezado este voluntariado me resulta un poco complicado poder resumir y contar sobre todo lo que me tocó vivir durante esta experiencia.

Nuestro proyecto tiene como principal objetivo contribuir a la integración de la comunidad gitana (Rom) a la sociedad rumana, evitando la deserción escolar, a través de la educación no formal tanto en jardín de infantes como en colegios primario y secundario. En nuestro grupo participamos 12 voluntarios de 6 países distintos: India, Nepal, España, Portugal, Turquía y Argentina. Es difícil comprender una forma de vida, la gitana, que me resulta ajena, diferente, extraña para poder así colaborar a su integración social. Creo que después de este tiempo me quedan muchas dudas sobre lo que llamamos “integración”, sobre si eso no termina significando anular y dejar a un costado muchas de sus costumbres, parte de su cultura, sus hábitos, etc. Más allá de la respuesta a ese interrogante, trabajar con niños gitanos resultó un desafío con muchas satisfacciones y buenos momentos. Un aprendizaje diario, en diferentes sentidos.

Pero el voluntariado es mucho más que un proyecto de inclusión. Es también la convivencia con personas de otros países, todas con su cultura, su idioma, su forma de vida sobre sus espaldas, dispuestas a compartir todo eso, a enseñar, a contar sobre sus historias, sus raíces. Y también a aprender y a escuchar sobre lo que los demás tenemos para contar, mostrar y decir. Creo que todos compartimos algo: vinimos a vivir a otro país, lejos de casa, extrañamos a nuestras familias y amigos, a nuestro lugar en el mundo, a nuestra comida, etc. Y creo que todos vinimos también a encontrar respuestas a diferentes preguntas y nos encontramos con más preguntas que respuestas.

El voluntariado también es viajar, conocer no sólo Rumania sino también otros países, algunos similares a Argentina, otros realmente diferentes. Antes de venir sabía muy poco sobre el lugar en el que iba a vivir por un año, sólo tenía prejuicios. Hoy puedo decir que además de ser un país que tiene lugares naturales impresionantes y ciudades que parecen de cuento y de épocas que no existen más, es un país con gente muy amigable, dispuesta a ayudar y darte una mano sin esperar algo a cambio, confiada, confiable. Es un país pobre que lucha por salir adelante y tal vez su historia ayuda a entender la forma de ser de su gente.

Podría resumir la experiencia como voluntario como un aprendizaje diario, con momentos difíciles, sí, pero sobre todo enriquecedor en múltiples sentidos y sin duda recomendable.

Me siento un afortunado por todo lo que viví y agradezco a Agenda Global Siglo 21 por haberme dado esta posibilidad. Para mi, después de once meses y casi terminando el proyecto, lo más importante fueron las personas con las que compartí este tiempo, con las que conviví, con las que trabajé, con las que viajé, con la que compartí un mate, una comida o una noche por ahí. A ellos les debo que esta experiencia sea lo que fue, algo imposible de explicar en palabras.

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